Luiz Aquila e Chile


Conocí al pintor Luiz Aquila y su obra en los años 70 cuando vivíamos en Brasilia. Entonces, su pintura era muy diferente de la que se ye en esta exposición, la primera que realiza en Chile. Era abstracta, no geométrica, pero disciplinada, con trazos regulares (recuerdo ondulaciones sutiles que se combinaban en colores suaves)'. La construcción era delicada y la técnica puntillista, con minúsculos toques de pincel, creaba las formas. No sé si la prudencia de los trazos tenía alguna relación con la geometría, también disciplinada, de la ciudad en que vivía.



En verdad, su pintura empezó a cambiar aún en Brasilia, antes que decidiera partir a Rio, donde está trabajando hasta hoy. La inflexión estética es evidente. Las ondulaciones regulares se transforman de manera radical y el crea un estilo propio que lo transforma en uno de los más importantes artistas plásticos del Brasil contemporáneo. La abstracción gana emoci6n, se ye libre, sorprendente. Los trazos se sobreponen a manchas, los colores son fuertes en una armonía nueva. Las figuras de la geometría surgen, a veces, discretas, como para recordar que la expresión libre no excluye el rigor. La disciplina del pintor, el mejor dominio de la ciencia de transfor


mar en expresión estética el sentido de colores y trazos, se ve plena y claramente. La armonía no es evidente pero la disciplina, sí.

En ese sentido, Luiz Aquila es un pintor clásico. Crea un estilo, una manera única de pintar, que es inmediatamente reconocido, y que se transforma en una referencia. No por acaso, él se torna profesor y, más que enseñar, acaba por influenciar a toda una generación de jóvenes, la llamada generación de los ochenta.

La creatividad de Luiz Aquila es universal, como la de todo gran artista. Estoy cierto que a los chilenos les gustará apreciar su obra. Aun siendo universal, por alguna razón, ya sea la libertad, ya sean los colores, ya sea la fuerza que transmiten sus pinturas. Aquila es profundamente brasileño. Y por eso la importancia de


esa exposición es justamente la de mostrar a alguien que es una de las mejores y más consistentes expresiones de la cultura moderna brasileña.

Para la Embajada de Brasil en Santiago es un orgullo patrocinar una muestra del trabajo de uno de los más destacados artistas plásticos brasileños contemporáneos.

Gelson Fonseca Jr.

Embajador de Brasil.


Texto do Catálogo da exposição “


”, 1988.